Inglaterra, debido a su condición insular, se ha tenido que desarrollar necesariamente a través del mar. Pronto entendió que si no obtenía una supremacía naval respecto a otros estados vecinos no podría extender sus intereses y posesiones y, en consecuencia, su influencia quedaría encerrada dentro de sus propios territorios. Comenzó compitiendo con otras potencias como Francia, Holanda o España hasta que, finalmente, se logró imponer en el dominio de los mares a lo largo del siglo XVIII con la consecuente expansión colonial y comercial. La talasocracia británica fue una realidad mundial incontestable hasta que fue sustituida por la marina norteamericana ya en el siglo XX.
Enmarcada en esta expansión, y como tantas veces ha pasado en la historia, sus intereses comerciales chocaron con los de otras naciones. En el caso de América Los conflictos fueron, sobre todo, con España. Aunque ninguna de las dos potencias quería la guerra en 1741, al final no quedó otra salida. Eso sí, una vez llegados al conflicto armado la opción inglesa fue acabar militarmente y de una vez por todas, con la posición hegemónica hispana en América para luego ocupar ellos ese vacío. Y a ello se pusieron.
Este es el contexto en el que debemos entender la batalla de Cartagena de Indias de 1741. Inglaterra envió una fuerza anfibia con una potencia militar como pocas veces había hecho anteriormente: 186 naves, de las que 50 eran de guerra, y unas fuerzas terrestres superiores a los 23.000 hombres para conquistar una plaza, Cartagena de Indias, que era la llave que le abriría las puertas del continente americano. Tenían que asegurar la victoria con un ejército abrumadoramente superior al español que guarnecía la plaza consistente en seis navíos de guerra y poco más de 3.000 hombres.
Y así fue el enfrentamiento entre los británicos al mando de los generales Vernon y Wentworth y los españoles del virrey Eslava y Blas de Lezo. La victoria estratégica hispana significó la continuidad de la unión entre la América continental y la corona española hasta las independencias definitivas de principios del siglo XIX.
D. Javier Wagener Cuenca. Comandante del Ejercito de Tierra. Nacido en El Aaiún (Sáhara español) el 22 de septiembre de 1969
Diplomas y cursos
- Título de Mandos de Unidades Paracaidistas (1994)
- Título de Mandos de Operaciones Especiales (O.E,s) (1995)
- Curso de Guerra en la Selva. Brasil (2002)
- Curso de Vigilancia y Contravigilancia. Portugal (2002)
Puestos desempeñados
- Jefe de Operaciones del SOTG X (Irak)
- Jefe de Sostenimiento del GOE “Valencia” III
- Jefe de Operaciones del SOTG XVI (Irak)
- Jefe de S5 Planes del GOE “Valencia” II
Publicaciones
- Artículo “Los tercios embarcados”. Los ejércitos de la Monarquía Hispánica (1475-1700). Edita el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del ET, 2019.
- Artículo “Aquel maldito verano del 21” Periódico Información (Alicante). 2021.
- Artículo “Aquel maldito verano del 21” Revista Minerva AGBS (Tremp. Lérida). 2021.
- Artículo “1898. El fin del imperio” Memorial de Infantería Nº 86 (ACINF. Toledo). 2023
