Tras el nombre del Glorioso subyace la historia de una de las grandes gestas de la Marina española. La vida de este navío de mediados del siglo XVIII está llena de muchos de los ingredientes de una novela de aventuras: acción, intriga, viajes, héroes, espías, tesoros escondidos…
No obstante, en este libro no hay nada de ficción, sus páginas son el resultado de un minucioso proceso de investigación realizado durante más de un año, en bibliotecas y archivos españoles, ingleses y americanos. Los documentos encontrados, la mayor parte inéditos, no sólo fueron encajando todas las piezas que conformaban el puzle de un relato repleto de intrahistorias paralelas, también lograron suscitar en el autor un cúmulo de satisfacciones increíbles.
Es muy difícil intentar explicar a una persona ajena a estos menesteres que el descubrimiento de un papel “viejo” pueda generar un sentimiento de bienestar o placer. Tampoco se pretende. Pero sí apuntaremos que hallar manuscritos que sean capaces de reescribir la historia conocida sobre un determinado hecho, es verdaderamente a lo que aspira cualquier historiador. Esta obra es un claro ejemplo de aspiraciones colmadas.
Julio Albi de la Cuesta, diplomático y académico de la Real Academia de la Historia, es el autor del prólogo de esta obra. Del mismo se han extraído las siguientes líneas:
«Nada más lejos de quien suscribe las presentes líneas que el elogio fácil; un libro debe explicarse por sí mismo, sin necesidad de glosas ni de alabanzas. Y éste lo hace, porque, en él, el autor describe, apoyado por una documentación exhaustiva, fruto de concienzuda investigación, el ciclo vital de un buque, desde su concepción hasta su agonía (…). En las siguientes páginas se asiste, en efecto, a la transformación de un bosque cubano en navío español, y a la narración de sus singladuras hasta que, envuelto en hierro y fuego, culmina su destino. Pero, entretanto, hay tiempo para detallar minuciosamente el complejo proceso de construcción de lo que entonces era el más sofisticado instrumento de guerra existente, y para tejer un relato de corsarios, tesoros y combates navales a toca penoles, que parecería fruto de la imaginación, si no fuera porque viene avalado por el sello de la Historia. Agustín Pacheco Fernández, en suma, ha tenido el gran acierto de presentarnos, a través del devenir del minúsculo peón que es un simple navío, la atmósfera de un duelo de siglos en el que un Imperio se jugó la supervivencia».
Les invitamos a conocer la verdadera historia del San Ignacio de Loyola, alías el Glorioso. Estamos convencidos que se sorprenderán con ella.