
A propósito de los recientes pronunciamientos de políticos de España y México, los historiadores abajo firmantes ponemos a su consideración la siguiente reflexión: Estamos de acuerdo en que se haga política tomando en cuenta la historia, pero exigimos que no se manipule la historia con fines políticos.
Cuando se refieren de manera simplista a «las atrocidades de la Conquista», preguntamos: ¿a cuáles se refieren? Atrocidades cometimos los pueblos de la ribera de Texcoco al someter a los aztecas en el siglo XIII. Siendo mexicas, esparcimos el terror en el Anáhuac, lo que explica por qué la mayoría de los pueblos mesoamericanos se aliaron más tarde con Cortés para liberarse de nosotros. Atrocidades cometimos cuando fuimos españoles para derrotar a Tenochtitlan, y atrocidades espeluznantes ordenamos como élites independentistas en el siglo XIX. También nos conquistamos y mutilamos a nosotros mismos en cruentas guerras civiles y en los pasajes más oscuros de la Revolución. Toda guerra es atroz, y nosotros somos los herederos de todos esos bandos.
Señalar al pasado no otorga autoridad moral cuando en el presente mueren y desaparecen en México decenas de miles de personas cada año. Utilizar agravios de hace cinco siglos es una estrategia para evadir las crisis actuales. Responsabilizar hoy a los hermanos españoles es proyectar culpas: los ofensores y los ofendidos de cualquier época somos nosotros mismos. Por eso nos asumimos en primera persona.
Mucho nos dañamos, pero también nos conquistamos mutuamente. De aquellos hechos dolorosos resultó una gran nación mestiza que heredó ciudades, universidades, una legislación universal y una lengua común con la que preservamos las originales. Esa síntesis sociológica nos dejó valores como la solidaridad, la hospitalidad y una inclusión que entendíamos de forma natural mucho antes de que ustedes llegaran a legislarla.
La historia no es un cuento de buenos y malos; es un entramado de matices. Quienes distorsionan nuestro pasado para polarizar el presente le faltan al respeto a nuestro maravilloso mestizaje. Si no van a estudiar la historia con seriedad ni a resolver las urgencias del presente, dejen de manosear nuestro pasado. Por el bien de todos, digamos la verdad.
Se puede adherir cualquier mexicano que sea historiador, arqueólogo, artista o psicólogo, en [email protected], en este correo cualquier persona nos puede trasladar sus sugerencias.

Antonio Cordero
Historiador
Enlace al manifiesto, versión extendida. (199 KB), promovido por México Mestizo / Héroes de Cavite